Con el espectacular telón de fondo de La Habana Colonial, tres personajes empeñados en cumplir la última voluntad de su amiga deberán familiarizarse con los entresijos del sistema esclavista, sobrellevar las relaciones sociales que de él se desprenden y entrar en contacto con todo un universo de curiosos oficios relacionados con la esclavitud.


La memoria de la esclavitud está por escribir. Y tendrá que relatar que, en un período de nuestra historia, unos cuantos países perpetraron impunemente la mayor de las atrocidades: capturar individuos libres en sus lugares de origen, trasladarlos contra su voluntad a otro continente y esclavizarlos de por vida en beneficio propio. También que, en la Cuba del siglo XIX y con el beneplácito del Gobierno Colonial, la esclavitud dispuso de excelentes mercenarios; un ejército de escribientes, copistas, síndicos y notarios proliferaba a lo largo y ancho de la Isla acomodando reglamentos, redactando contratos, haciendo valer “la letra de la ley” o intentando ordenar los complicados y desiguales vínculos entre amos y siervos. Esto sucedía en un lugar que, por aquel entonces, estaba bajo dominio español. En el silencio de los archivos dormitan las pruebas; certificados de nacimiento, de bautismo, de matrimonio, de óbito… manumisiones, escrituras de ventas, de compras o de alquileres de siervos, plagios de personas, cartas de libertad, testamentos… aguardan su momento. Huellas que acreditan la existencia de “gente sin historia” atesorando el rastro de cuantos fueron ignorados por tener condición de esclavos. Tal vez aún estemos a tiempo de hablar de ello.

sobre la autora

Una casa en amargura


Una novela publicada en 2015 por Ediciones B

web de la editorial

Linda habana acogedora


linda habana acogedora

1855-1885

Las damitas van de compras

La jornada se escapó en lo que dura un Avemaría. Ulises nos paseó como el sobresaliente calesero que es, cuidando que los baches no nos incomodasen demasiado, atento a nuestra sed y nuestro apetito, regalándonos ramilletes de menta para soportar los fétidos olores del mercado, arrimando lo más posible el quitrín a la bahía para que sintiésemos la brisa del mar pero vigilando que el sol no fuese a broncearnos la cara. Recorrimos las cuarenta y cinco calles de intramuros contemplando sus edificios y monumentos; entramos a una casa de modas en Obispo, tomaron las medidas de Félicité y marcamos sobre un figurín los modelos de sus “nuevos vestidos tropicales”, que en un par de días estarían para probar y al siguiente “prêts à porter” como dicen los franceses. Nos detuvimos en “Las Delicias de las Damas” y los vendedores sacaron a la calle las piezas de paño para que, desde el quitrín, apreciásemos texturas y colores a la luz del día. Dejamos separado un olán de hilo rosa claro y otro en tono heliotropo, ideales para blusas, un algodón gris, fresco y adecuado para vestidos de diario, y otro crudo más sufrido, combinado en rayadillo, para una falda. Anduvimos paseos y plazas, admiramos casonas, fachadas y palacios, visitamos la catedral, la iglesia del Cristo del Buen Viaje, la del Espíritu Santo y en el distrito quinto, de extramuros, nos detuvimos en el Buen Pastor de Jesús del Monte, porque está situado en un alto tan despejado que es un deleite contemplar el Canal Viejo, el Morro, la Cabaña y La Habana entera a los pies del visitante. De vuelta en el centro, Ulises nos trajo helados de chirimoya que degustamos en la Plaza del Gobierno a la sombra de la arboleda. Desde el quitrín, Félicité observaba maravillada el zarandeo de las negras curras que matan las horas luciendo abalorios, fumando cigarros y paseando los flecos de sus mantas de burato por los soportales. También dimos buena cuenta de un cartucho de buñuelos de carita de los que fríe la Jacinta, una lucumi dicharachera que trató a Ulises de “prietonazo palangana” y, entre risas y bromas, se le acercó más de la cuenta. A Félicité le sorprendía la alegría que domina acá en el trato callejero. Confesó que ni por asomo esperaba una ciudad tan cosmopolita con tantos cafés, hoteles, tabernas y heladerías rebosantes de clientela, y mucho menos que La Habana fuese a tener un ambiente tan señorial, “más que París”, mencionando que le llamaba la atención el gran número de instituciones militares y las infinitas agencias de navegación, empresas de exportación, bancas, prestamistas y establecimientos relacionados con actividades portuarias y coloniales. —¡Qué tú quieres! Como decimos acá, ¡el amor y el dinero no se pueden esconder! —le espeté, y añadí—. Fíjate que en la isla ahora mismo hay más de dos mil ingenios, la mayoría azucareros, trabajando día y noche para la exportación y como todos están ya mecanizados, producen el doble que antaño. Gracias al camino de hierro la producción llega directamente desde las centrales al puerto y de ahí se reparte por el mundo entero. Semejante opulencia, mal que bien, tiene que reflejarse en la vida cotidiana. ¡Por algo le dicen a Cuba “la perla de las Antillas”! En Teniente Rey esquina Compostela, recordé que necesitaba una pomada calmante de calenturas a base de sándalo y, como también me tocaba reponer el sirope de opio y alcanfor que me prescribió el doctor Valecillos para esta tos de pecho que no acaba de curar, entramos en “La Reunión” haciendo bromas con el nombre de la farmacia “esta botica se llama como la isla donde tú naciste”. Pese a que la clientela era numerosa, aceptaron mi comanda y, mientras disponían el pedido, tuvimos tiempo de sentarnos y admirar la belleza de los techos, las lámparas y el mobiliario. —¡Pero este lugar es una joya! —exclamó Félicité, sobrecogida ante la preciosura del interior. La cosa no era para menos, así que la puse en antecedentes: —Estás en la farmacia más lujosa y exquisita de Cuba —expliqué—. La mejor de América, según dicen. Se llama “La Reunión”, pero nosotros le decimos “Botica Sarrá” porque Sarrá es el apellido de sus dueños. Todos esos frascos de cristal que espejean en los anaqueles fueron fabricados especialmente para esta casa en Francia. El mostrador y los muebles están hechos a mano con pura caoba, los tarros de botica, esos tan bellos, son más que antiguos, vinieron de España. Qué menos, todo a la altura de la reputación de la empresa y de sus propietarios. Ya ves cómo es de elegante la sala de espera, imagínate el resto… si te apetece, un día que haya menos clientes vendremos y nos mostrarán la rebotica. Es digna de ver.
Fragmento del capítulo 26 de "Una Casa en Amargura"

MUELLE DE CABALLERÍA

Los Xing desembarcaron en la Isla como “orientales californianos”, formando parte de la segunda migración de asiáticos que recibió Cuba y echaron pie a tierra en la Real Villa de San Cristóbal de La Habana una nublada mañana de diciembre del año 1871

leer más

LA REAL VILLA

Con mil sonrisas y un gesto de la mano indiqué a mi invitada que todo estaba dispuesto y que podíamos subir al quitrín. Aceptó, aunque puesto que se había negado a separarse de tres bolsones y un par de sombrereras

leer más

TEATRO VILLANUEVA

Cuando entramos en conflicto armado contra España la tranquilidad de los que lucían corbata azul, prenda con la que se reconocían los patriotas cubanos y que, en tanto los españoles no descubrieron su significado, les permitió identificarse a simple vista, se truncó para siempre.

leer más

POSANDO PARA UN RETRATO

A la mujer del patrón, que se había prometido con su esposo, viudo reciente con una hija, sin haberlo visto más que en una imagen de cristal que le enviaron a Burdeos colocadita en un cuadro

leer más

QUIQUIRIBÚ MANDINGA

Los doctores se marcharon y yo me retiré para que las sirvientas, que apreciaban de veras a Misterio, se ocupasen de lavar y vestir su cuerpo. Para no dejarme llevar por la angustia, quise ocuparme en algo

leer más

El que no tiene de congo tiene de carabalí


El que no tiene de congo

tiene de carbali

La negrada de amargura

“En mi casa, donde en teoría yo moraba sola, había treinta y ocho siervos que mi madre había recibido de sus padres y que a su muerte, como bien heredado en testamento, pasaron a ser de mi propiedad. Para mí eran domésticos pero en realidad tenían condición de esclavos y aquello era una incongruencia, una paradoja que yo estaba obligada a resolver si de verdad quería vivir y actuar de acuerdo con mi conciencia. Una mañana me dirigí al número 40 de la calle Aguiar, sede del Banco Español de La Habana, para cerciorarme sobre mi estado financiero pues, aunque nunca me había molestado en comprobarlo, tenía conocimiento notarial de que al margen de la herencia de mi madre, que me correspondió por entero, mi padre había dispuesto acciones, depósitos y cuentas bancarias a mi nombre. Con el sogiego de confirmar que mi situación era solvente y la seguridad de que seguiría siéndolo ante cualquier adversidad, visité un notario y autoricé la redacción de treinta y ocho cartas de libertad. El día 8 de septiembre, festividad de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, la santa patrona de Cuba, anuncié que deseaba recibir a mi gente en parlamento y convoqué a la negrada. Acudieron todos con gesto de inquietud pero enseguida los tranquilicé y les comuniqué que solamente los había llamado para informarles de que, a partir del día de la fecha, todos ellos debían considerarse libertos, pues era gracia que yo les regalaba. Aclaré que los que deseasen abandonar la casa podían hacerlo con toda tranquilidad, pero que yo contrataba como domésticos, con derecho a salario, comida y vivienda, a cuantos decidiesen quedarse. Acto seguido fui nombrándolos uno a uno y entregué a cada cual su carta de libertad. Ni por asomo se esperaban algo semejante y se quedaron bastante confundidos, Ulises Horacio el que más, pensando que tal vez yo hubiese decidido marcharme de Cuba y cerrar la casa, o que quizá deseaba echarlos a todos y dejarlos en abandono por algo malo que ignoraban haber hecho. Supe que aquella noche, la del día de la manumisión, hubo conclave en las dependencias y mis esclavos liberados platicaron y discutieron largamente. Aún no había amanecido cuando el muleque se me plantó en la puerta de la alcoba y me obligó a salir de la cama. Entró diciendo que él, libre o no, no iba a parte alguna. Que eso se lo había jurado a mi mamá en su lecho de muerte y que de acá no lo iban a mover ni arrastrado por carretón de bueyes. (…) Como ya era tarde para volver a la cama reclamé mi desayuno. Apenas me había terminado el bizcochuelo del café y ya tenía a toda la negrada ante la puerta del comedor; los hombres con camisas limpias, la cabeza descubierta y los sombreros en la mano, las mujeres arregladas como si fuesen a salir de paseo. Dejé a un lado el desayuno, me paré junto a la mesa y coloqué bien el vuelo de mi falda para recibirles debidamente. Pidieron permiso para entrar y lo concedí. Guardaron un ceremonioso silencio y Alegría, que por edad y por ser viuda era la más respetada, se adelantó. Posó cuidadosamente un envoltorio sobre la mesa, se giró hacia mí y tomó la palabra: —Venimo a desite, Niña, que gualdes tú esos papeles ―señaló con el dedo el envoltorio―. Que mejó no van a está en parte ninguna que de tu maaano —aclaró con gesto de determinación. Desenvolví el paquete y me sobrecogí. ¡Eran las cartas de libertad que les había entregado el día anterior!. Todas. ¡Me las confiaban para que yo las custodiase! Aquello suponía la más grande prueba de confianza que un siervo puede ofrecer a un amo. ―Y que tá bueno lo de sel domésticos. Sí señó. Y lo del salario tambié tá bueeeno. —Ahí a varios se les escaparon risotadas nerviosas—. Pero marchá de casa Prieto no queremo —sonrió, mostrando sus dientes limados—. Nooo, Niiiña ¡Naide se va! Mientras ella hablaba los demás asentían con la cabeza y repetían “Tá bueno”, “No queremo, no”, “Naide se va”, “Sí señó”… Sus voces sonaban a rezo de iglesia. Emocionada, me abalancé hacia Alegría y, ante las sonrisas de los demás, nos abrazamos y besamos con todo sentimiento. ― ¡Si alguien opina que no tengo los mejores y más fieles empleados de La Habana, que venga acá y me lo diga! ―Exclamé orgullosa. Un coro de carcajadas invadió la estancia. Su regocijo era la rúbrica de nuestro afectuoso pacto. A partir de ahí ya nomás recibí un dulcísimo rosario de “Agradesido, liiinda”, “Tá bueno, mi amol”, “Dios te bendiga Niiiña”… aderezado con arrumacos, palmaditas y guiñadas, que se prolongó el tiempo que yo tardé en abrazarlos uno a uno.
Fragmento del capítulo 3 de "Una Casa en Amargura"

El que no tiene de congo...

  • “Gallegos por esclavos” http://www.rtve.es/alacarta/videos/cronicas/cronicas-081015-2358/3316758/ Programa “Crónicas” de la 2 de TVE

  • Una Casa en Amargura es un delicioso paseo por la vida cotidiana en La Habana colonial y un acertado retrato del universo de las mujeres negras y mulatas en la Cuba esclavista.

  • "A paño desconocido nunca le arrimes el hierro" .

    o la emocionante sabiduría de una planchadora africana en la Cuba del XIX

Hace falta papel


hace falta papel

ALGO MÁS QUE UN SÍNDICO

No sabiendo cómo actuar ante semejante lío, pidió consejo a unas negras que tenían conocidos en el Cabildo. Las mujeres consultaron su problema un día domingo y allí les dejaron claritas cinco posibilidades

leer más

ASUNTOS DE SIERVOS

La mañana que Misterio se personó en el estudio del caballero Síndico tuvo que haber madrugado muchísimo para entrar entre los primeros. Los criados comentaron que cuando acudieron a abrir los portones ya ella ocupaba el tercer puesto de una fila

leer más

POR LA LETRA DE LA LEY

Una fecha importante fue la del primero de junio de 1870 porque ese día fue cuando recibimos la más esperada de las noticias: el Estado declaraba exentos de dependencia, y por lo tanto libres, a todos los negros llegados a Cuba en naves presas entre 1849 y 1853..

leer más

conocer a la autora


Elisa vázquez de gey

Biografía y obras

Elisa Vázquez de Gey (Lugo) es autora de la única biografía autorizada sobre el personaje de la Princesa de Kapurthala. Su obra "Anita Delgado, Maharaní de Kapurthala" (Barcelona, 1998) ha sido reeditada sucesivas veces en España y traducida hasta el momento, al alemán y al Inglés. Estudió Filología en la Universidad de Santiago de Compostela y desde 1984 reparte su actividad entre la docencia y la creación literaria. Su trayectoria de escritora comienza en la poesía para ir derivando al hacia el campo de la biografía y de la novela histórica. Su novela más reciente "Una casa en Amargura" (Ediciones B, 2015) está ambientada en la Cuba Colonial y recrea la vida cotidiana de amos y siervos en las elegantes casonas habaneras. La autora rescata en esta novela un episodio de nuestra historia, narrando el bullicioso día a día en una Real Villa poblada de ricos españoles, comerciantes criollos, africanos, chinos y gallegos que pone en evidencia aspectos poco conocidos de la esclavitud en la Cuba española. Si quieres saber más, estás en la web adecuada.

 

Otras Obras escritas por Elisa son:
Versos sin rimmel (Torremozas, Madrid 1984) Poesía.
Queimar as meigas: Galicia 50 años de poesía escrita por mujeres(Torremozas,Madrid 1988).
Atentamente suya (Torremozas, Madrid 1994)Poesía.
Anita Delgado, Maharaní de Kapurthala(Planeta 1998) Biografía.
El sueño de la Maharaní (Grijalbo, 2005) Novela histórica.
La princesa de Kapurthala (Planeta,BCN 2008) Biografía.
Una casa en Amargura (Ediciones B, BCN 2015) Novela.


www.princesadekapurthala.com


…Y la Compañía: Diseño: Asís G. Ayerbe (www.losduelistas.es)
Edición y Digitalización documentos y fotografías siglo XIX : Simón Jiménez Rodríguez www.carlosfotografos.com
Las obras de “Ulises Horacio Prieto, famoso pintor criollo”: Fernando Alonso Andujar https://www.facebook.com/fernando.alonso.73307634?ref=ts&fref=ts

documentación para descargar


Documentos y textos descargables

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

Las fuentes literarias e históricas que me sirvieron de guía, las publicaciones y ponencias que me ayudaron a comprender aspectos particulares de la vida cotidiana de los siervos en la sociedad esclavista española y los documentos que he consultado en archivos, museos y bibliotecas figuran a continuación agrupados por centros de interés y, en algunos casos, incluyen comentarios

ver fuentes bibliográficas

LEY FIN ESCLAVITUD

ley que ordena el cese de la esclavitud en la isla de Cuba

ver documento

CONTRATO NEGROS EMANCIPADOS

Contrato que regula la emancipación de esclavos

ver contrato

REGLAMENTO DE ESCLAVOS

Documento insólito

descargar documento

LA LEY DE LIBERTAD DE VIENTRES

documento de crucial interés y relevancia

descargar documento

MAPA DE RUTAS ESCLAVISTAS

descargar mapas con rutas esclavistas

descargar mapas

DOSSIER DE PRENSA

Dossier de prensa de la novela (PROXIMAMENTE)

FOTOS DE LA AUTORA

descargar fotos de la autora @ Asís G. Ayerbe en alta resolución

descargar fotos

clipping de prensa

descargar clipping de prensa

De isla en isla, confieso que este libro ha supuesto una larga travesía. Por fortuna no fue una singladura solitaria, muy al contrario me acompañó la generosidad y el ánimo de un puñado de amigos y colaboradores con los que estoy afectuosamente en deuda. En la isla de La Reunión, Nelly Barroso me albergó en su casa y me presentó a investigadores y escritores de la esclavitud reunionesa. La profesora Dominique Dambreville con todo su entusiasmo, peregrinó conmigo por librerías, archivos y bibliotecas ayudándome a captar los entresijos de la sociedad esclavista en Bourbon. El escritor Jean-François Sam-Long me regaló excelentes consejos. Fabrice Payet me relató anécdotas de su historia familiar que sin duda reconocerá en la trama de esta novela. Y, gracias a la generosidad del sociólogo Raoul Lucas, mi biblioteca cuenta con una edición facsímile de “Les Marrons” escrito en 1844 por Louis-Timagène Houat, antiguo esclavo. En la isla de Gorée, mi recuerdo obligado es para Boubacar Joseph Ndiaye, tenaz conservador de la Maison des Esclaves. Él nos dejó en febrero de 2009 pero su recuerdo y la evocación de nuestras conversaciones en la avenida de los baobabs han inspirado no pocas páginas de “Una casa en Amargura”. En la isla de Cuba, toda mi gratitud, por su paciencia y la puntual resolución de mis dudas peregrinas, para el Dr. Eusebio Leal, Historiador de la Ciudad y conductor de las obras de restauración del Casco Histórico de La Habana, Patrimonio de la Humanidad desde 1982. Doy asimismo las gracias a Ana Margarita Oliva, técnico especialista en La Sala Cubana, siglo XIX, de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí. Y conste mi especial reconocimiento a la dirección y el personal del Instituto de Literatura y Lingüística “José Antonio Portuondo Valdor”, en cuya biblioteca se custodia el valioso fondo de La Sociedad Económica de Amigos del País. En España, expreso mi gratitud a la Dirección del Museo Naval de Madrid y en particular al Capitán de Navío Marcelino González; sin su amabilidad mis pesquisas en los diferentes servicios del Museo habrían sido mucho más arduas y complicadas. En la misma institución agradezco la cooperación de Pilar del Campo, del servicio de archivo, y de José María Moreno, del de cartografía. En Alicante, mi más especial y cariñoso agradecimiento es para la historiadora Claudia Varella. Mientras ella finalizaba su tesis yo redactaba esta novela. Inolvidable, el tiempo compartido entre conversaciones, documentos y recuerdos de La Habana. En Barcelona, no puedo dejar de citar a Anna Soler-Pont. Sin sus desvelos y el trabajo del personal de Pontas, su agencia literaria y cinematográfica, “Una casa en Amargura” seguramente estaría envejeciendo en algún cajón. Y en Galicia, donde tantas familias, incluida la mía propia, atesoran recuerdos del pasado colonial y memorias entrañables de la vieja Cuba, soy deudora de cuantos me relataron anécdotas de sus antepasados, pero en particular de Mª José Castro que me prestó la historia de su bisabuelo. Las peripecias de Don Ramón Castro, el gallego de Cordeiro, inspiraron a uno de los amos de Misterio. Fernando Alonso puso el pincel y su inspiración de artista a disposición de uno de mis personajes, Ulises Horacio Prieto, reinterpretando las obras del pintor criollo. Cecilia Monllor leyó e informó el primer borrador de esta novela. Finalmente hago constar que los nombres y apellidos de los personajes de Una casa en Amargura pertenecen al árbol genealógico de las familias González-Arias oriundas de Veiga y Ferreiros en Puebla de Brollón (Lugo) y Vázquez-Somoza de Arrabaldo, Quinte, en O Corgo (Lugo).


:: Textos ::
Elisa Vázquez de Gey
:: Imágenes y documentación ::
Archivo particular de fotografías y documentos de Elisa Vázquez de Gey
La fotografía “Niña Dulce y su Muleque” es propiedad de Fernando Montero
El óleo “Tres Pilluelos” es de Juana Borrero (1877-1896)
El óleo “La siesta” es de Guillermo Collazo (1850-1896)
Las escenas cubanas son de Víctor Patricio Landaluce (1830-1889)
La “Vista del puerto y la ciudad de La Habana” es de Louis le Breton (1818-1866)
Recortes de Prensa y anuncios extraídos de los diarios cubanos “La Gaceta de La Habana” y “El diario de La Marina”
Lo que fuimos y lo que somos o La Habana antigua y moderna de José María de la Torre: Imprenta de Spencer y Compañía, Habana 1857
Las fotografías en BN con subtítulos en inglés pertenecen al libro: “Greater America; Heroes, Battles, Camps; Dewey Islands, Cuba, Porto Rico” 1898, de F. Tennyson Neely.
Las vistas de ingenios son de Eduardo Laplante, pintor, grabador y litografista.
Diarios gallegos “La Voz de Galicia” y “La Opinión de La Coruña”
::Webs::
http://www.todocoleccion.net/manuscritos-antiguos/documento-esclavos
www.habananuestra.cu Portal de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.
www.habanaradio.cu Tribuna del Historiador de la Ciudad, que transmite desde la Lonja del Comercio, en la Plaza de San Francisco de Asís.
www.opushabana.cu Revista electrónica de la Oficina del Historiador de La Habana y de actualidad cultural de La Habana Vieja.
www.lahabanaelegante.com Revista semestral de literatura y cultura cubana, caribeña, latinoamericana y de estética.
http://www.encaribe.org/es Artículos
http://archivo.cubarte.cult.cu Artículos
www.cubamuseo.com Fotografías y postales antiguas de La Habana
XENEALOXIA.ORG  http://www.xenealoxia.org Registros de inmigración de Gallegos
http://www.cubaperiodistas.cu/fotorreportaje/107.htm
http://www.creadorcubano.com
https://www.facebook.com/groups/collectcuba https://www.facebook.com/RecuerdosDeLaCubaDeNuestraNinez
https://www.facebook.com/HistoricoMuseoCubano
:: Cubierta “Una casa en Amargura”::
Ediciones B, Barcelona, 2015
::diseño::
Asís G. Ayerbe (www.losduelistas.es)

Copyright 2015 - Elisa Vázquez de Gey
info@unacasaenamargura.com
Si utilizas los textos, por favor, cítalos

inicio de los créditos

 

Contacta para lo que quieras escribiendo a

 

info@unacasaenamargura.com